Es una cuestión complicada y debe hacerse cuanto antes. Intercambiar tiempo de ocio por responsabilidades y llegar a acuerdos con los hijos no es un chantaje, es una solución para los conflictos de la convivencia con la que todos salimos ganando.

1.- Enséñale a ordenar su tiempo libre.
Durante la infancia, un niño no tiene donde elegir y su ocio se reparte entre el juego en solitario y las aficiones que ve en casa. Si tú ves la tele, ellos la verán; si lees, por lo general, te imitarán. Durante sus primeros años es importante que le acompañes en su tiempo de ocio, creándoles la necesidad de tener hobbys.

2.- Crear una programación.
La psicóloga Rocío Ramos-Paúl (Supernanny, en Cuatro) asegura que no sirve de nada ignorar la televisión, por lo que es imprescindible regular los tiempos y el contenido. Lo ideal es elegir su programa favorito y grabarlo si el niño no está en casa para que lo vea luego.

3.- El DVD, bajo llave al principio.
Con tres o cuatro años es conveniente encerrar el DVD bajo llave, porque a esa edad ya saben ponerlo. Cuando son muy pequeños la prohibición funciona, pero al crecer provoca más deseo, por lo que debes hablar con el niño sobre qué, cuánto y en qué momento.

4.- Dos horas de nuevas tecnologías.
El tiempo recomendable es que todas (tele, video consolas, Internet y ordenador) se dividan en no más de dos horas diarias. El criterio más importante es que el niño nunca abandone las cosas que habitualmente hace (como jugar con amigos o estudiar) para ver la tele.

5.- Sé coherente con tus exigencias.
No sirve de nada que establezcas unos límites para la consola si te los saltas cada vez que estás muy cansado o no tienes ganas de discutir. También es fundamental que la pareja se muestre fuerte y en consenso con respecto a las normas, o el niño acabará  haciendo lo que quiera.

6.- ¿Cuánto vas a tardar?
El ordenador es mejor tenerlo en el salón ya que es la manera de ver lo que hace el niño sin necesidad de entrar en su dormitorio. Debemos evitar la pregunta:” ¿Qué estás haciendo?”, porque es muy invasiva. Es mejor decir: “¿Cuánto tiempo crees que vas a tardar en hacer ese trabajo?”.

7.- El castigo es efectivo, a veces.
Para que el castigo esté bien aplicado tiene que cumplir tres criterios:
– actuar con rapidez, ya que no tiene sentido castigar una semana después.
– Tener la misma intensidad y no ser desproporcionado
– Que el castigo incluya algo que al niño le disguste.
Sólo así podrás obtener resultados.

8.- Asocia un derecho a una obligación.
Es mejor asociar el tiempo de juego con algún tipo de tarea en casa, para que el niño entienda que se lo ha ganado por determinadas responsabilidades, en lugar de hacerle sentir que es algo a lo que, sencillamente, tiene derecho.

9.- Establece contratos.
Puedes impedir que tus hijos utilicen la consola los días de colegio y permitirles media hora diaria en los festivos, a condición de que lean durante el mismo tiempo. Con los contratos, lo importante es ser riguroso, decir:”Si tu cumples tu parte, yo cumpliré la mía”, y establecer penalizaciones cuando se falla.

10.- Confía en la educación que le has dado.
Cuando el niño empieza a salir al mundo y a tener su grupo fuera, nunca vamos a poder controlarlo del todo. Sólo te queda fiarte del trabajo que has hecho, por eso es tan importante el desarrollo de cero a seis años, que es donde se sientan las bases.